Hábitos saludables y productividad: cómo sostener la energía para hacer crecer tu proyecto

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Vivimos en una sociedad que premia el esfuerzo.

Hay recompensas económicas, sociales y culturales para quienes producen más, responden rápido, están siempre disponibles y parecen poder con todo.

Pero, ¿qué pasa cuando el esfuerzo se vuelve demasiado costoso?

 

  • Empezamos a perder la noción del tiempo trabajando.
  • Comemos en cinco minutos.
  • Dejamos de descansar bien.
  • Postergamos o nos alejamos de vínculos importantes.
  • Nos olvidamos de disfrutar la vida mas allá del trabajo.
  • Vivimos con la sensación de que siempre hay algo pendiente, que solo nos sentimos útiles o productivos cuando avanzamos con el trabajo o responsabilidades, pero siempre hay algo más para resolver, algo que no alcanza. 

 

Si emprendés, sea que te dediques tiempo completo o medio tiempo al proyecto, esto se vuelve todavía más intenso, porque muchas veces el proyecto depende de una sola persona: vos.

Hay que vender, crear contenido, responder mensajes, atender clientes, organizar finanzas, planificar, resolver urgencias y, además, sostener la vida personal.

Y la vida se vuelve un caos.

El costo es muy alto: el tiempo que corre, la salud, los vínculos y la posibilidad de habitar una vida con sentido.

Entonces, ¿cómo podemos no perder de vista todas las áreas importantes y tampoco la vida laboral/profesional?

Una gran herramienta son lo que comunmente llamamos hábitos. Enseguida te cuento más.

 

Los hábitos son conductas en contexto

Desde el conductismo radical, lo más preciso sería hablar de conductas operantes que aumentan o disminuyen su probabilidad según las consecuencias que han tenido en determinados contextos (Skinner, 1953, 1974). En este sentido, un hábito se construye cuando una conducta se repite en contextos similares y empieza a estar sostenida por consecuencias que la hacen más probable.

No alcanza con proponerse “ser más productiva”, “hacer ejercicio” o “descansar mejor”. Para que eso ocurra de manera sostenida, necesitamos mirar qué pasa antes, durante y después de la conducta, es decir: 

qué condiciones la facilitan, 

qué obstáculos la vuelven más difícil, 

y qué consecuencias aumentan o reducen la probabilidad de que esa conducta se repita.

Pero ¿qué son los hábitos saludables y por qué importan tanto para sostener tus objetivos a mediano y largo plazo?

 

¿Qué son los hábitos saludables y por qué importan al emprender?

Cuando hablamos de hábitos saludables, muchas veces pensamos en “tener fuerza de voluntad”, o en “tener disciplina”. Pero desde el Análisis Funcional de la Conducta, un hábito no aparece simplemente porque una persona “quiere mucho” cambiar. 

Los hábitos “saludables” son conductas que se repiten en el tiempo y en contextos semejantes, y son llamados saludables porque contribuyen al cuidado de una o varias areas del individuo o grupo de personas, incluyendo la salud física, mental, emocional, social, etc. En la investigación psicológica contemporánea, el hábito suele entenderse como una asociación aprendida entre contexto y respuesta, construida por repetición en contextos relativamente estables (Gardner et al., 2024; Wood, 2024). Wood, por su parte, plantea que las asociaciones contexto-respuesta se forman cuando las personas repiten acciones recompensadas en contextos estables, y que una vez formado el hábito, cambiar intenciones puede tener poco impacto si no se modifica el contexto.

No se trata solamente de comer mejor, moverse más o dormir cierta cantidad de horas, porque solo estamos evaluando la forma del comportamiento. La clave es pensar también en la funcion, un concepto funadmental a la hora de ser concientes de las actividades que llevamos a cabo. 

Tener pausas, organizar el tiempo, pedir ayuda, poner límites, revisar expectativas, cuidar los vínculos. No solo importa que hacemos sino por qué lo hacemos

Desde una mirada conductual, un hábito saludable es una conducta que se vuelve más probable cuando el ambiente la facilita y cuando sus consecuencias ayudan a sostenerla.

Y si emprendés, esto es todavía más importante. Porque los hábitos saludables no son algo que aparece cuando “sobra tiempo”. Son parte de la estructura que te permite tomar decisiones, sostener energía, regular el estrés y no vivir únicamente reaccionando a urgencias.

Por eso, si una persona no logra sostener un hábito, la pregunta más útil no suele ser:

“¿Por qué no tengo fuerza de voluntad?”

Sino:

“¿Qué condiciones están haciendo difícil que esta conducta aparezca o se mantenga?”

 

Por qué no alcanza con fuerza de voluntad

Veamos un ejemplo.

Si Nayla quiere salir a caminar todas las mañanas, pero al final termina postergando la actividad siempre para la semana que viene, se termina sintiendo frustrada, sin ganas y con desmotivación.

Se autorreprocha por qué no puede ni siquiera comenzar lo que se propone. Siente que debería salir y listo, o que es una tonta por no poder hacerlo.

Empieza a decirse:

“Debería salir y listo.”
“No puede ser que no pueda hacer algo tan simple.”
“Soy una tonta por no sostener lo que me propongo.”

“Si no puedo ni siquiera salir a caminar, como voy a poder lograr algo mas complejo?”

Pero, ¿cuál es el problema de pensar así?

Nayla empieza a reducir una situación compleja a una explicación personal: “el problema soy yo”.

Y lo que Nayla no ve es que cada situación se compone de muchas variables, y esto hace que tenga formas muy diversas de entenderse también. Sesgar la interpretacion a una sola posibilidad es como decir que “estoy deprimido porque no le echo ganas”.

Y quizás ella se acuesta muy tarde porque termina trabajando de noche, o se despierta cansada. Quizás deja la ropa de entrenamiento guardada en el placard y el celular al lado de la cama. Quizás cuando suena la alarma, lo primero que recibe son mensajes laborales. 

Quizás salir a caminar se transformó en una exigencia más, no en una forma de cuidado.

Entonces el problema no es simplemente que “no quiere” o “no puede”. El problema puede estar en cómo organiza los estímulos de dicha situación.

Por otro lado, si cada intento termina en culpa, frustración y autorreproche, la próxima vez que Nayla quiera empezar algo nuevo probablemente le resulte todavía más difícil. No porque sea incapaz, sino porque su propia historia reciente le recuerda todas las veces que “falló”.

Una intervención más útil sería cambiar la pregunta.

En vez de:

“¿Por qué no puedo hacerlo?”

Podría preguntarse:

“¿Qué tendría que cambiar en mi contexto para que caminar sea más fácil de empezar?”

Qué dicen las investigaciones sobre hábitos

Las investigaciones conductuales sobre hábitos muestran que muchas acciones cotidianas son respuestas que se activan frente a señales del contexto, especialmente cuando una conducta se repitió varias veces en condiciones similares (Gardner et al., 2024; Wood, 2024).

Esto significa que gran parte de nuestra vida cotidiana está organizada por patrones aprendidos. Por eso, cambiar un hábito no suele lograrse solo con “pensar distinto” o con prometerse que esta vez sí vamos a poder. Muchas veces hace falta mirar qué señales activan la conducta, qué consecuencias la sostienen y qué condiciones del ambiente hacen que sea más fácil o más difícil actuar de otra manera.

Un metaanálisis reciente encontró que el tiempo de formación de hábitos saludables puede variar mucho según la conducta, la persona y el contexto: en los estudios revisados, en promedio las personas oscilan entre 106 y 154 días para formar un hábito, pero con amplia variabilidad individual (Singh et al., 2024).

Entonces, si un hábito no se instala rápido, eso no significa necesariamente que fallaste. Puede significar que todavía faltan condiciones para que esa conducta sea más fácil de repetir.

 

Productividad es poder sostener conductas valiosas

Para un emprendedor o profesional independiente, ser productivo no es responder todo, estar disponible siempre o llenar la agenda de tareas.

Es poder identificar qué conductas acercan al proyecto a sus objetivos y crear el contexto para sostenerlas.

Desde esta mirada, la productividad no debería entenderse como hacer más cosas en menos tiempo. Esa idea suele llevar a más agotamiento, más autoexigencia y más desconexión del cuerpo.

La productividad saludable implica poder organizar tus conductas para acercarte a lo que es importante para vos, sin destruir tus condiciones de bienestar.

Por eso, hábitos como dormir mejor, moverte, pausar, planificar, pedir ayuda, ordenar el ambiente o reducir interrupciones son condiciones que hacen más probable que puedas sostener tu trabajo, tus proyectos y al final, tus decisiones con más claridad.

 

Ejemplos de hábitos saludables para mejorar la productividad al emprender

Planificación de la semana 

Planificar la semana antes de empezarla es mirar con anticipacion los pasos previos para sostener los objetivos, y que luego las urgencias o problematicas no nos corran del camino que trazaste.  

Podés preguntarte:

¿Qué necesito esta semana?
¿Qué tareas me acercan realmente a mis objetivos?
¿Qué cosas no puedo seguir postergando?

 

Si por ejemplo esta semana tenes un examen, vencimientos de pagos y ademas queres sostener tus actividades creativas, podes organizar las actividades y dias en funcion de haber definido de ello como minimo tres prioridades alcanzables: del proyecto, de la organización y de tu cuidado personal.

Descanso 

Es normal sentir que descansar es una pérdida de tiempo, pero las consecuencias de no haber descansado bien impactan directamente en tu rendimiento diario, en como pensas, decidis y cuanto tiempo sostenes el foco. 

Cuidar el descanso como parte del rendimiento implica dejar de verlo como lo contrario de la productividad. Porque si vos sos una parte central del proyecto, tu energía también es un recurso de trabajo, y ningún proyecto se sostiene bien si la persona que lo lleva adelante vive funcionando con “batería baja” permanentemente.

Pausas activas 

Solemos considerar que pausar es perder ritmo, pero a veces esto nos lleva a seguir funcionando en automático hasta que el desgaste sea excesivo.

Una pausa activa cuando sentis que tenes “baja bateria” puede implicar tomar agua, levantarte de la silla, estirar el cuerpo, salir al sol, respirar, caminar una vuelta a la manzana. 

Si sentis tension en el cuerpo, cansancio, irritabilidad, dispersión o una sensación de saturación, podes tomar unos minutos de descanso para retomar de manera mas conciente

Ordenar

El ambiente es sumamente importante para modular nuestro comportamiento. Puede probabilizar una sensacion de paz o de caos interno. 

Dedicar un tiempo a ordenar el espacio de trabajo, ambientarlo como te guste, con sahumerios o perfume, limpio, con carteles especialmente dedicados a vos, con la informacion necesaria a mano, cerrar o bloquear aplicaciones personales a la hora de concentrarse, es necesario para reducir la carga cognitiva, permitiendo que te enfoques en lo importante.

Movimiento y alimentación 

Tener habitos de moviminto y alimentacion es una forma magnifica de cuidarte. No es una exigencia más en la lista de responsabilidades, sino que estas acciones te permiten recordar que hay un cuerpo al que cuidar para que pueda acompañar la vida valiosa que estás buscando construir.

Emprender sin perderte en el camino

Los hábitos saludables no son una moda ni una lista de tareas perfectas. Son condiciones repetidas que pueden ayudarte a vivir, decidir y trabajar con más cuidado.

Emprender requiere energía, claridad y dirección. Pero también requiere de personas que puedan sostener el proyecto con energia, y no con agotamiento permanente.

Porque si tu proyecto crece a costa de tu cuerpo, tus vínculos y tu salud mental, quizás no está siendo más productivo. La productividad saludable empieza cuando dejás de castigarte por no poder con todo y empezás a construir condiciones más posibles para sostener lo que importa.

 

Referencias:

-Gardner, B., Arden, M. A., Brown, D., Eves, F. F., Green, J., Hamilton, K., Hankonen, N., Inauen, J., Keller, J., Kwasnicka, D., Labudek, S., Marien, H., Masaryk, R., McCleary, N., Mullan, B. A., Neter, E., Orbell, S., Potthoff, S., & Lally, P. (2023). Developing habit-based health behaviour change interventions: Twenty-one questions to guide future research. Psychology & Health, 38, 518–540. https://doi.org/10.1080/08870446.2021.2003362

-Gardner, B., Rebar, A. L., de Wit, S., & Lally, P. (2024). What is habit and how can it be used to change real-world behaviour? Narrowing the theory-reality gap. Social and Personality Psychology Compass, 18(6), Article e12975. https://doi.org/10.1111/spc3.12975

-Phipps, D. J., Hagger, M. S., Mejia, D., & Hamilton, K. (2024). Testing the effect of cue consistency on the past behavior–habit–physical activity relationship. Behavioral Sciences, 14(6), Article 445. https://doi.org/10.3390/bs14060445

-Singh, B., Murphy, A., Maher, C., & Smith, A. E. (2024). Time to form a habit: A systematic review and meta-analysis of health behaviour habit formation and its determinants. Healthcare, 12(23), Article 2488. https://doi.org/10.3390/healthcare12232488

-Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. Macmillan.

-Skinner, B. F. (1974). About behaviorism. Knopf.

-Wood, W. (2024). Habits, goals, and effective behavior change. Current Directions in Psychological Science, 33(4), 226–232. https://doi.org/10.1177/09637214241246480

-Zhu, Y., Long, Y., Wang, H., Lee, K. P., Zhang, L., & Wang, S. J. (2024). Digital behavior change intervention designs for habit formation: Systematic review. Journal of Medical Internet Research, 26, Article e54375. https://doi.org/10.2196/54375

andrea calvo psicologa licenciada analisis funcional de la conducta analista conductual investigadora
Andrea Calvo

https://psicoandreacalvo.com/

Psicóloga Psicoterapeuta Analista Funcional de la Conducta
Cognitivo Conductual / Contextual – Terapias de Tercera Generación
Perspectiva de Género y Diversidades

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